“Nicolás Maduro se ha apartado de los principios de la Carta Democrática Interamericana, y en este momento hay una situación de ilegitimidad muy seria y una enorme fragilidad democrática en Venezuela. (…) En una eventual transición, el Gobierno colombiano debe garantizar la ruptura de esa atmosfera de proteccionismo a grupos irregulares en territorio venezolano”.

Para el hombre clave del proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, Humberto de La Calle, en Venezuela no se ha llegado al “punto de madurez necesario” para que el oficialismo tenga la disposición real de negociar y cumplir una agenda que ayude a la solución de la crisis democrática y humanitaria que existe en el país.

No duda en reconocer la importancia de Hugo Chávez para lograr que las FARC dejaran la lucha armada, pero tampoco titubea para afirmar que Nicolás Maduro hoy es un peligro para la seguridad interna de Colombia. Asimismo, señaló que tanto su país como la comunidad internacional esperan que la administración madurista “tome distancia” de los grupos irregulares colombianos.

Aunque está convencido de que Maduro se apartó de las reglas que sostienen a una democracia, no cree que la solución para Venezuela pasé por una acción militar proveniente del exterior. Humberto de La Calle es un abogado y político colombiano que ha sido constituyente, embajador ante la OEA, ministro, vicepresidente de la República, jefe de la delegación gubernamental en el proceso de paz con las FARC y candidato presidencial.

-¿Cómo ve hoy el proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC?

-Pienso que vamos a superar la deserción de algunos de los jefes de las FARC, que han traicionado el proceso y se colocaron por fuera del Acuerdo. Quienes han hecho esto tienen que recibir la respuesta del Estado con todas sus posibilidades e instrumentos. También, el Gobierno debe respetar a cabalidad el documento suscrito; confío en que saldremos adelante, pero advierto que hay riesgos importantes.

-El ex presidente Hugo Chávez fue un facilitador de este proceso a través de Cuba, pero ahora vemos a un Nicolás Maduro recibiendo a los guerrilleros que se han separado del Acuerdo.  

-Creo que Chávez fue fundamental para brindar respaldo político y también confianza a las FARC, luego, al inicio de su gobierno, Maduro continuo en la misma línea; pero la postura que asumió ahora es muy preocupante. Hay evidencias de su protección y amparo a grupos armados colombianos y a la guerrilla del ELN en la zona fronteriza, esto genera una situación de peligro para la seguridad interna de Colombia. Reitero que Chávez jugó un papel fundamental en el proceso de paz, pero hoy Maduro, francamente, se ha convertido en un obstáculo para la tranquilidad en Colombia.

-¿Teme que la dinámica interna de Venezuela condicione el accionar de Maduro sobre el conflicto colombiano?

-Sí, creo que eso es un riesgo que existe. Pero Colombia tiene que obrar primero en el seno de la diplomacia, particularmente apelando a los organismos multilaterales; yo no soy muy amigo de acciones individuales de Colombia o de aventuras militaristas, que serían una tragedia para la región. En una eventual transición, el Gobierno colombiano debe garantizar la ruptura de esa atmosfera de proteccionismo a grupos irregulares en territorio venezolano.

“Hoy Maduro, francamente, se ha convertido en un obstáculo para la tranquilidad en Colombia”.

-¿Tiene información de si el video donde los disidentes de las FARC anuncian el regreso a las armas se grabó en Venezuela?

-No tengo información sobre el sitio de la grabación, está la sospecha de que fue en territorio venezolano, lo cual no es inverosímil; pero yo no tengo ningún dato diferente a lo que se conoce públicamente. Márquez, Santrich y los demás disidentes son delincuentes; y lo que esperaría Colombia y la comunidad internacional es que Maduro tome distancia de estos personajes, que, en este momento, ya no pueden acogerse a ningún acuerdo en su beneficio.

-Su papel como negociador es reconocido por toda la región. En Venezuela hemos tenido tres procesos de diálogo que han fallado. ¿Cuál sería su mensaje a las fuerzas políticas de nuestro país?

-Sería demasiada pretensión mía intentar dar la fórmula mágica para una controversia extremadamente compleja. Lo que sí puedo decir es que Nicolás Maduro se ha apartado de los principios de la Carta Democrática Interamericana, y en este momento hay una situación de ilegitimidad muy seria y una enorme fragilidad democrática en Venezuela. Desde la distancia no se pueden dar recetas para superar esto; pero no debería ser imposible reconstruir un proceso que concluya en elecciones auténticas, libres y con vigilancia internacional.

-¿Por qué considera que en esos tres intentos de negociación el madurismo no ha aceptado ningún acuerdo, a pesar de las garantías públicamente ofrecidas por el sector opositor?

-Probablemente no se ha llegado al punto de madurez necesario que obligue a ambas partes a tomar, genuinamente, la decisión de acordar y cumplir una agenda que vaya en función de una solución a la crisis, pero lo cierto es que sí hay una preocupación general de la región en este sentido; y particularmente de nosotros en Colombia por, entre otros elementos ya mencionados, el problema de la migración.

-Si le pidiéramos poner en contexto lo que han representado los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro para Venezuela, ¿qué diría?

-Nunca estuve de acuerdo con los postulados del socialismo del siglo XXI, sin embargo, era muy difícil sostener la tesis de que había una dictadura con Chávez; claro, esta idea se fue acentuando cuando empezaron las expropiaciones y los temas de libertad de prensa, pero a la vez era un jefe de Estado que se sometió a una multiplicidad de procesos electorales, al final había discusiones sobre su validez; pero eso es completamente distinto al Maduro de ahora, que tiene un grado alto de ilegitimidad y no puede considerársele un líder del mundo democrático.

-Las heridas que han dejado la violencia y la polarización política en nuestros países son grandes, ¿cree posible un proceso de reconciliación que cure esas cicatrices?

-Aquí en Colombia hicimos un recuento del uso de las palabras luego del término de las conversaciones con las FARC, y la palabra que menos aparece es reconciliación. En Venezuela veo que todavía falta, me parece que no hay todavía suficiente madurez, pero digamos que las heridas no son tan graves en términos comparativos, nosotros tenemos 8 millones de víctimas; allá hay una gran discusión con unos contornos fundamentalmente políticos y sociales, pero tenemos que ser capaces. Yo sigo confiando en que sí lo lograremos.

Entrevista a Humberto de La Calle, abogado y político colombiano.